Este libro fue realizado por los niños del barrio Gorriti de Glew. El espacio “Nidito de Cecilia” cobijó y nutrió la actividad. “Nidito de Cecilia” es una asociación civil con 23 años cumplidos de trabajo al servicio de la comunidad en ejes como alimentación, alfabetización para adultos y espacio para los niños. Fueron tres jornadas de juegos, canciones e histórias con la participación de amigos que colaboraron para que todo saliera muy bien. Mirta responsable del proyecto, nos recibió con mucho amor, también nos contó histórias de su infancia en el Chaco.
Será por aquellas histórias narradas por Mirta que el camino se abrió hacia la espesura del monte chaqueño.
Muchas gracias a Diego García Ruiz, Andrea Vespa, Adán Cantilo, Aixa Figini, Limara Ukmar, Mariana Fernández, Victor Laurel y Mirta Benitez.
Llegamos un lunes a la tarde: las montañas de la quebrada ya echaban sombra, y una pequeña llovizna mojaba el suelo. “Ahora no hace frío”, nos comentaba Katy, “antes a esta hora uno debía andar con campera, pero ahora ya no. El clima ha cambiado”.
Conocimos a Vanesa, una de las profesoras de la colonia de vacaciones, con quien conversamos largamente entre el viento y la lluvia que comenzaba a caer. Nos contó acerca de los muñequitos de pan para el día de los muertos, del momento en el que desentierran al diablo inaugurando al carnaval y como ella, ahora viviendo en la ciudad, mantenía y adaptaba sus tradiciones a la vida en un departamento. “Yo no puedo hacer el mojón, pero puedo sahumar la casa y mantener viva la celebración”.
Unimos nuestra actividad de recorrida y observación del espacio con un paseo programado de la colonia. Durante la caminata hacia la zona del río pudimos intercambiar en conversación con los niños y niñas. Grandes conversadores. Uno de ellos nos contó cómo se había formado la quebrada, remontándose, en su historia, el tiempo en el que vivían los dinosaurios y todo eso era selva tropical. Otros nos contaron de las caminatas que hacían hasta las cumbres de las montañas que nos rodeaban, acompañando a sus padres, tíos o hermanos…. o cómo iban a pescar al río y luego limpiaban y cocinaban el pescado.
Hubo momentos pequeños, que quedaron prendidos en la memoria de lo que está por fuera del libro, pero forma parte de él. Un día llegó Laila con su padre; nos habían escuchado en la radio. Él, nacido y criado en Maimará, vivía ahora con su familia en Santa Cruz. Le había llamado la atención la propuesta, y el amor que sentía por su pueblo lo convocó a querer participar. Se sentó junto a su hija mientras ella realizaba una postal del paisaje para poner en el libro, y acompañó gustosamente con su presencia atenta.
Cerramos el libro de una manera distinta. Nos habían convocado a participar del cierre de las olimpíadas deportivas, como jurado de los distintos concursos que realizaban. Siendo este un evento significativo para la comunidad, decidimos poner un pequeño puesto del Libro Puente en una mesa en un rincón, donde los niños y niñas de la colonia se acercaron a dar el toque final, ver su obra terminada, y compartirla con toda la comunidad.
Agradecemos a Gisela Abalos y a Vanesa Cardoso, de la colonia de vacaciones municipal; a la Municipalidad de Maimará, que colaboró con materiales; a Katy, Sergio y Mariel, quienes de manera informal supieron transmitirnos mucho acerca del lugar y su gente. Y les agradecemos especialmente a todos los niños y niñas que vinieron a dejar su huella en el libro al que llamaron Maimará es una Patria.
Llegamos a Pampa del Indio recibidos por el calor. Por un aliento musical de una cantidad indefinible de pájaros. Acompasados por diferentes tonos en los árboles acicalados de verano.
Amalia nos estaba esparando al día siguiente a la entrada del pueblo, para conducirnos al espacio comunitario de la madres… ” el grupo de las madres empezó allá por el 84´” nos decía mientras sonreía vitalmente. Luego conocimos a Sonia y … compartieron sus experiencias mientras caia la lluvia afuera. A través de sus relatos comprendimos el camino recorrido desde lo interior, hasta la trama que comprende los procesos en comunidad, el recorrido como grupo hoy se refleja en la forma de materiales educativos para educación bilingue, trabajos en conjunto con la universidad, la edición de un libro de historias recopiladas entre muchas otras.
Nos regalaron otra mirada, aquella mirada que no abarcan los libros de historia oficial, una historia nómada desde el latido de la tierra y su paisaje hacia las estrellas y los bellos sonidos del lenguaje Qom para nombrar lo humano.